Una mafia es la que gobierna Tamaulipas, integrada desde la cúpula del poder con el aún Gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, a quien se le imputan 3 delitos: lavado de dinero, delincuencia organizada y defraudación fiscal, pero también con un congreso dominado por el PAN (Partido Acción Nacional), que ante el desafuero consumado del gobernador, la Cámara de Diputados le notifica la decisión, que es inatacable y de debe acatar para los efectos conducentes en el Estado de Tamaulipas.

Sin embargo, los congresistas panistas en Tamaulipas, lejos de atender a la notificación, con lo normal que es nombrar a un Gobernador interino, ha hecho cosas fuera de la ley. ¿Por qué se requiere remover al Gobernador Cabeza de Vaca y nombrar un Gobernador interino? Porque al ya no tener fuero constitucional y estar siendo investigado por la Fiscalía General de la Nación, quien fue quien solicitó a la soberanía de la Cámara de Diputados, efectuar el juicio de procedencia, en cualquier momento podría detener a Javier Francisco García Cabeza de Vaca y quedaría a disposición del Ministerio Público, dejando un vacío de poder en el Estado, en éste caso en el Poder Ejecutivo.

En caso de que el Congreso de Tamaulipas, siga tal y como lo está haciendo, tratando de blindar a Cabeza de Vaca con triquiñuelas legaloides fuera de la norma y de la jurisprudencia, solo va caer en desacato de la decisión de la Cámara de Diputados, asumiendo atribuciones que no le corresponden y obligando a la otra soberanía, que es la Cámara de Senadores, a ejecutar la DESAPARICIÓN DE PODERES en Tamaulipas, donde eliminarían no solamente a quien ostenta el Poder Ejecutivo y Congreso Local, sino también a quienes están a cargo del Poder Judicial en aquella entidad, contemplado en el artículo 76 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.