La dramática situación económica de Venezuela empeora día a día debido principalmente al embargo de EEUU contra el sector petrolero del país y a los sabotajes, ataques e interrupciones del sistema eléctrico nacional. Se discutió el tema con el economista y presidente de Guizzetti & Associates, Antonio Guizzetti, que se encuentra en Caracas.

Según la Red Mundial contra las Crisis Alimentarias, una agencia patrocinada por la ONU, en 2019 la crisis alimentaria en Venezuela fue la cuarta más grave del mundo, después de Yemen, la República Democrática del Congo y Afganistán.

Como resultado del embargo, los venezolanos están sufriendo de la falta de gasolina, que impide el transporte y el comercio, los suministros de gas doméstico, agua y electricidad. Pero ¿a qué se debe realmente el embargo?

“Las razones que dan lugar al embargo son siempre de carácter político y también subjetivas, es decir, son consecuencia de una condena por parte de un ‘buen país’ del sistema institucional —calificado de antidemocrático, aunque a menudo elegido democráticamente— de un ‘mal país'”, explica el experto, que en este momento, está en Caracas con una importante misión que podría ayudar a Venezuela a salir del túnel de la deuda y ‘renacer’, a pesar de todas las dificultades.

El embargo, además de no tener ninguna justificación legal, “es también un instrumento injusto y erróneo en sus objetivos”, cree Guizzetti. Es dudoso que los Ayatolás o Kim Jong-un sufran mucho por las sanciones previstas por el embargo decretado contra sus países, pero seguro que los pueblos coreano e iraní sí sufren, destaca. Se sabe que en Corea del Norte, las tiendas carecen de los alimentos básicos y en las farmacias iraníes, hay una falta de medicamentos.

También hace recordar que el Consejo de Seguridad fue creado por todos los países del mundo con el mandato de resolver los problemas internacionales, pero los objetivos que la Carta de las Naciones Unidas asigna a este órgano se olvidan y las relaciones entre las naciones se gestionan recurriendo a los embargos, lamentablemente.