Con la actividad turística en cuarentena, llega el momento de replantear el futuro del sector. Casi un 13% del PIB español está al borde del colapso y el sector denuncia la ineficacia del gobierno, acuartelado en las medidas de seguridad sanitaria. Ciudades como Sevilla replantean estrategias para seguir siendo competentes.

El año de la pandemia indica un antes y un después en muchos aspectos. Ahora que en España pasamos de bailar con la letalidad del virus, a hacerlo con el muermo del cadáver económico que deja a su paso el COVID-19, es hora de pensar en como recobrar el pulso más rápido.

España es un gigante con pies de barro, merced a su sector turístico. La Organización Mundial del Turismo confirma que los viajes internacionales a los principales destinos cayeron, solo en los tres primeros meses del año, en un 22%, dejando nuestras ciudades desiertas de viajeros, un paisaje espectral. Y este horizonte se asoma tormentoso a la vuelta del verano para el sector turístico, con pérdidas de alrededor de mil millones de turistas y entre 100 y 120 millones de empleos directos amenazados en todo el mundo.