Por momentos irrespetuoso Ricardo Anaya con AMLO, solo reflejó su impotencia y desesperación por su inminente derrota en las urnas y la presión de declinación a la mala, por los delitos de lavado de dinero que le persiguen tanto la PGR (Procuraduría General de la República), el gobierno inglés, gobierno español y los video escándalos que lo involucran en dichos ilícitos.

Meade, con su discurso aburrido, sin aportes, lleno de ideas vacías pues de la palabra al hecho hay mucho trecho y ya nadie le cree. Propuestas llenas de demagogia con participación el gobiernos que han llevado a México al despeñadero.





AMLO, el mayor momento de tensión, fue cuando el insolente de Anaya, le rebatió una adjudicación directa de un contrato, pero si el mismo se ejecutó bien y al 100% si defraudar al Gobierno de la Ciudad de México, no hay problema.

De otro modo hace años, la ASF (Auditoria Superior de la Federación) ya le hubiese investigado, y ni que decir de la PRG. AMLO de resto, estuvo tranquilo, proponiendo y sereno, amén de que los últimos dos moderadores, Leonardo Curzio y Gabriela Warkentin.

Carlos Puig estuvo a la altura, y me parecieron adecuadas sus intervenciones, el que sí fue objetivo e imparcial en el debate.

 
Aquí el video: