A todos los gobiernos y pueblos del mundo, muchas gracias por su solidaridad, a grupos de rescatistas nacionales e internacionales y la hermandad del pueblo mexicano, que como siempre es quien saca las papas con el apoyo a los damnificados por los sismos de septiembre de 2017.

Ahora los mexicanos debemos vigilar que toda la ayuda internacional sea utilizada para lo que se debe y no con el nefasto ejemplo de enfermedad psicológica e inconsciencia de gobernadores como el caso de Graco Ramírez, que almacenan los víveres donados por la gente en bodegas, para lucrar con esa ayuda para temporada electoral, en palabras simples: “Sin vergüenzas”.





Lo que tampoco tiene nombre fue la Secretaría de Hacienda que a través del SAT (Sistema de Administración Tributaria), se querían presuntamente robar, la mitad de tiendas de campaña que había donado el gobierno de Canadá.

Todos atentos, porque del gobierno basura que tenemos no podemos esperar nada bueno en el destino de la ayuda, así que movilización de la sociedad civil es la solución para poner en orden a éstos ineficientes.