Es claro que la violencia en México no se hace con machetes; hay una cantidad de armas que entran al país de forma ilegal, quizá más del 70% (setenta por ciento) de armas sean ilegales, pero con un origen específico: Estados Unidos.

La venta de armamento, toda la vida han sido el gran negocio de las potencias mundiales, y lastimosamente, tenemos al enemigo en casa: Estados Unidos … un vecino hipócrita, llamando a los mexicanos malas personas y la humillante construcción del muro, cuando parte de la culpa de que los cárteles de la droga y el crimen organizado, esté armados hasta las cachas, es por la venta ilegal de sus fábricas de armas a los mismos grupos delictivos.





Éste caos de violencia, le facilita a los Estados Unidos, su plan de Integración Energética de Norteamérica, donde México es el menos beneficiado: entrega totald e los recursos energéticos y el colmo, ahora en el mismo México la importación de todos los derivados petroquímicos, con cero industria nacional.

PEMEX, la empresa ícono de México está siendo desmantelada, asesinada, llevada a la quiebra ya sin escrúpulos. Saqueada en parte por un sindicato corrupto, y el símbolo de la corrupción e impunidad: Carlos Romero Deschamps, ex-líder sindical de PEMEX y para colmo, actual diputado plurinominal pro el partido que es el lastre de México, el PRI (Partido Revolucionario Institucional).