Gracias a la congruencia y el cumplimiento de los verbos: No mentir, no robar y no traicionar al pueblo de México, por parte de nuestro hoy Presidente Andrés Manuel López Obrador, estamos transitando de forma efectiva la T de transición del viejo régimen al de la cuarta transformación.

El combate a la corrupción fue la promesa de campaña de AMLO y vaya que la está cumpliendo, empezando desde el Poder Ejecutivo, donde ya no se permite, pero aún depende de los otros Poderes de la Unión: El Poder Legislativo, donde aún existe una oposición moralmente derrotada pero que causa muchos estragos cuando se trata de aprobación de reformas que requieren mayoría calificada, es decir, las dos terceras partes de los votos.

Por otro lado, el Poder Judicial, que aunque ya tiene a un Ministro Presidente intachable, Arturo Zaldívar, aún quedan Ministros que no están comprometidos con el Proceso de Transformación del país, y la erradicación de la impunidad y la corrupción. Eso sin mencionar la plaga de Jueces Federales que aún se rigen por el soborno de millones de pesos.