A partir de 2019, México mejoró su política pública para aumentar el almacenamiento de gasolinas con el fin de garantizar el abasto de combustibles, sobre todo fundamental en caso de emergencias como huracanes, sismos e inundaciones, así como la escasez del producto ocasionada por actividades ilegales como el huachicol.

Dicha política establece niveles mínimos de almacenamiento de combustibles que se debe cubrir y así siempre contar con un respaldo. Asimismo, a pesar de que ésta política existía desde 2017, no había funcionado, pues el huachicol estaba a todo lo que da en el sexenio anterior.

Por lo anterior, con el combate al robo de combustible, se realizó un nuevo análisis optimizado de las cantidades necesarias de almacenamiento de combustible, con ésta modificación, a partir del 1o de julio de 2020 al 2025, quienes comercialicen gasolina y diésel, deberán de tener un volumen almacenado a 5 días de sus ventas, y 3 días para el caso de turbosina.

Si algún comercializador no tiene aún infraestructura para almacenar, podrá adquirir Tickets, es decir, pagar renta por el almacenamiento a algún otro comercializador o distribuidor, para que puedan cumplir con su obligación.